Memorias de Adriano



Quiero citar una reflexión de Adriano, imaginada por Marguerite Yourcenar en su gran clásico de la novela histórica:
...Las palabras engañan, puesto que la palabra placer abarca realidades contradictorias, comporta a la vez las nociones de tibieza, dulzura, intimidad de los cuerpos, y las de violencia, agonía y grito. La obscena frasecita de Posidonio sobre el frote de dos parcelas de carne -que te he visto copiar en tu cuaderno escolar como un niño aplicado- no define el fenómeno del amor, así como la cuerda rozada por el dedo no explica el milagro infinito de los sonidos. Esa frase no insulta a la voluptuosidad de la carne misma, ese instrumento de músculos, sangre y epidermis, esa nube roja cuyo relámpago es el alma...

...jamás he podido comprender que pueda uno saciarse de un ser...

...La idea de que un ser se altera y cambia en mi presencia, por poco que sea, puede llevarme a compadecerlo, despreciarlo u odiarlo. He sufrido estos inconvenientes de mi fortuna tal como un pobre sufre los de su miseria. Un paso más, y hubiera aceptado la ficción consistente en pretender que se seduce, cuando en realidad se domeña.

"Memorias de Adriano" en Word

Mano carpiendo días



Zigzagueante línea del tiempo, que marca nuestro ritmo vital. Destino a golpe de sismógrafo, que no revela su fin.

Quiero disfrutar de su forma, aunque, a veces, me obsesiona su tictac.

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¿Eros o Thanatos? y 2

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Carpir Dias II




No soporto sesenta latidos con la misma postura. Sólo me queda hacer como los vampiros: colgado cabeza abajo. las sábanas hieren mi piel y los ácaros están haciendo polvo con mis pensamientos. Le llamo insomnio, pero parece locura.

El silencio es enxordecedor.

...

En un acceso de furia salto de la cama para deshacer las telarañas que se ciernen sobre mi.

Todo en balde.

Me visto nerviosamente y decido dar un paseo al río. Quiero abrir las ventanas de la cabeza, para que no crezca moho en la mente.

En el alto, la luna me recibe con fantasmagórica faz y la ribera está llena de faroles, que semejan un camino de ánimas.


Carpe Diem II

Un latido, un escalofrío. El compás de los escalofríos, marcan el ritmo.

Cada átomo de la red, que teje la realidad, me produce una sensacion placentera. El alma se mezcla con esa red, y roza sus hilos como gotas que se besan sin gravedad, provocando vibraciones de armoniosas sinfonías.

Como no quiero que acabe el día, abandono el lecho, para aprovechar un pedazo de noche.

La luna me recibe con un velo, ocultando una llena sonrisa; y las farolas parecen un camino de soles, al alcance de mi mano.


Reloj de arena



Algunos ya podemos saborear las horas en la arena, mientras el vaiven del mar masajea nuestros pensamientos.

Estoy la mar de contento.

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